Cómo Empezar a Invertir: Guía para dar los Primeros Pasos en el Mercado

Cómo Empezar a Invertir: Guía para dar los Primeros Pasos en el Mercado

Cualquiera que haya reflexionado alguna vez sobre su futuro financiero seguro que ha pensado en cómo empezar a invertir. El verbo puede sonar como una posibilidad lejana para muchas personas. Pero lo cierto es que hay muchas formas de invertir, desde las más accesibles hasta las más sofisticadas.

Conocerlas, elegir las suyas y dar los primeros pasos debería estar entre las prioridades de cualquiera que sueñe con tener una vida cómoda para él y su familia.

Si no está seguro de cómo empezar a invertir, esta guía le explica los fundamentos del mercado financiero y las inversiones, de forma directa y sin complicaciones. Compruébalo:

¿Es posible invertir con poco dinero?

Antes de empezar, es importante desmitificar algunas máximas tomadas como verdades absolutas. Por ejemplo, mucha gente piensa que invertir es cosa de millonarios. Que necesitas tener mucho dinero para empezar. Pero, de hecho, no lo es.

En muchos casos, lo que ocurre es lo contrario: invirtiendo poco a poco y con regularidad, aunque sea una pequeña cantidad, el patrimonio crecerá con el paso del tiempo.

Hay alternativas de inversión para todos los bolsillos, niveles de conocimiento y tiempo de dedicación.

En renta fija, los bonos del Estado negociados en Tesouro Direto están disponibles por importes muy reducidos. Es posible empezar a comprar en el sistema a partir de R$ 30, tan poco como cuesta una pizza.

Para quien ya consiguió ahorrar un poco más, es posible invertir en CDBs, papeles muy comunes en el sector bancario, con R$ 500 o menos.

El mensaje es claro: ¿qué tal empezar a invertir aunque sea una pequeña cantidad, con algún producto que permita aportaciones más pequeñas, en lugar de esperar a tener una cantidad mayor para sólo entonces dar el primer paso? Empezar pronto es importante porque los beneficios se acumulan, generando ganancias aún mayores en el futuro.

¿Merece la pena invertir en deuda?

Los que están empezando a organizar su vida financiera pueden tener una u otra deuda pendiente de pago, pero les gustaría empezar a invertir de todos modos. ¿Tiene sentido?

La respuesta depende de un razonamiento sobre cuánto se puede ganar haciendo una inversión, en relación con cuánto se gasta en los intereses de una deuda impagada. La mayoría de las líneas de crédito más accesibles cobran tipos elevados, como es el caso del descubierto o incluso del crédito personal destinado al consumo. Por regla general, cuanto antes pueda deshacerse de una deuda de este tipo, mejor, porque es muy cara.

Es muy difícil que una inversión financiera, sobre todo las más habituales para quienes se inician como inversores, ofrezca una rentabilidad superior a los intereses que se cobran en este tipo de líneas de crédito. Así que, en este caso, tiene sentido destinar el dinero sobrante a pagar la deuda. Entonces, con el saldo de la deuda a cero, será posible invertir libremente.

La única situación en la que es lógico invertir a pesar de tener una deuda impagada es cuando la inversión tiene una remuneración superior a los intereses cobrados por la línea de crédito. Imagínese una financiación inmobiliaria con un coste muy bajo, en comparación con una aplicación que rinde bien. En este caso, es posible que la diferencia sea positiva a favor de la inversión. Y entonces, sería una buena idea seguir invirtiendo y, simultáneamente, seguir pagando las cuotas del préstamo.

Conviene recordar que este razonamiento se aplica especialmente a las inversiones más conservadoras, como la renta fija. La renta variable puede estar sujeta a oscilaciones bruscas y, en función del horizonte temporal que el inversor tenga por delante, puede incurrir en pérdidas financieras. Los que tienen una deuda que pagar no deberían correr este tipo de riesgo.

Si quieres salir de deudas, tienes que empezar con una planificación financiera que te ayude a organizar tus ingresos y gastos. Conozca el método 50-30-20, una de las formas más sencillas y eficaces de poner en orden sus cuentas y empezar a ahorrar dinero.

Cuatro conceptos básicos que todo inversor debe conocer

Si está interesado en empezar a invertir, ya se habrá dado cuenta de que el mercado tiene su propio lenguaje. Hay algunos conceptos que debes conocer para poder moverte con mayor seguridad en este entorno. Conozca a los principales:

Liquidez

Representa el nivel de facilidad (o dificultad) de reembolso o traspaso de una inversión. Las aplicaciones con poca liquidez son negociadas por menos inversores o a plazos más espaciados. Por ello, pueden resultar menos atractivas. Este suele ser el caso de las obligaciones u otras opciones de renta fija más sofisticadas. Las inversiones de gran liquidez, en cambio, tienen un alto volumen de transacciones. Las acciones de Vale o Petrobras, por ejemplo, se consideran muy líquidas. Esto es un punto a su favor.

Riesgo

En las inversiones, el riesgo no difiere mucho del concepto de riesgo en general. Representa la posibilidad de que algo salga distinto de lo esperado o en contra de los intereses de los implicados. En la práctica, es la posibilidad de que algo repercuta en los resultados de las inversiones financieras.

Devolución

Es lo que gana el inversor con una inversión financiera. Cuando se expresa en porcentaje, se denomina rentabilidad. Así, una rentabilidad del 10% anual equivale a un rendimiento equivalente al 10% de la cantidad inicialmente invertida, obtenido a lo largo de un año.

Diversificación

Una estrategia de inversión muy conocida en el mercado consiste en dividir los recursos entre distintos productos. Se trata de una práctica destinada a reducir el riesgo, pero ¿cómo? Los distintos tipos de inversiones tienden a fluctuar de forma diferente. Cuando uno cae, otros pueden registrar ganancias, por ejemplo. Esto se debe a que los acontecimientos que benefician a un sector de la economía, por ejemplo, pueden ser perjudiciales para otro.

Piensa en el tipo de cambio. La apreciación del dólar es positiva para los exportadores, y puede ser un estímulo para que suban las acciones de estas empresas. Por otra parte, las empresas que dependen de insumos importados tienden a sufrir la misma situación. Un inversor que hubiera apostado todas sus fichas a estas empresas podría tener pérdidas. Si hubiera dividido su cartera entre los dos tipos de negocios, estaría mejor protegido.

Por Renato Ramos

Renato Ramos es un autor experimentado que ha trabajado en varios sitios web de renombre.

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